Normativa · 5 min de lectura

Inspección periódica del gas: quién la hace, cada cuánto y cómo reconocer a un falso revisor

Inspección obligatoria, revisión de la caldera y visitas que no vienen de parte de nadie: tres cosas distintas que conviene no mezclar.

Por Equipo de Calderas Mataró ·

Ilustración de una lista de comprobación junto a una tubería de gas con su llave

Llega una carta de la distribuidora anunciando la inspección del gas, o alguien llama al timbre diciendo que viene «a revisar la instalación». Es fácil mezclar tres cosas distintas: la inspección periódica obligatoria, el mantenimiento de la caldera y las visitas de gente que no viene de parte de nadie. Aquí las separamos con lo que dice la normativa catalana.

La inspección periódica: qué es y cada cuánto toca

En Cataluña, las instalaciones domésticas de gas alimentadas desde la red de distribución tienen que pasar una inspección cada cinco años. La hace la empresa distribuidora o una empresa instaladora de gas habilitada que elijas tú. Así lo recoge la Agència Catalana del Consum y la página de seguridad industrial del Departament d'Empresa i Treball.

El procedimiento tiene unos plazos que conviene conocer, porque son lo que te permite distinguir un aviso real de uno falso:

  1. La distribuidora te notifica la inspección con tres meses de antelación.
  2. Tienes 45 días para decidir si la hace ella o prefieres otra empresa habilitada.
  3. Si no respondes, te comunica la fecha de la visita con un mínimo de cinco días de antelación.
  4. Si la inspección no llega a hacerse, la distribuidora puede suspender el suministro por motivos de seguridad.

El coste corre a cargo del titular de la instalación. Si eliges una empresa distinta de la distribuidora, pide precio antes: no tiene por qué ser más caro, y a veces se aprovecha la misma visita para la revisión de la caldera.

Qué se mira en la inspección

Es una revisión de seguridad de la instalación, no de si tu caldera rinde bien. Se comprueba que no haya fugas en las tuberías y llaves, que los aparatos estén bien conectados, que los locales donde hay aparatos de gas tengan la ventilación que corresponde y que los humos se evacúen correctamente. Si aparece un defecto grave, se corta el gas del aparato o de la instalación hasta repararlo; los defectos menores se anotan con un plazo para corregirlos.

Lo que más vemos en pisos del centro de Mataró y de barrios con edificios de hace décadas: rejillas de ventilación tapadas con cinta o con un mueble para evitar corriente, tubos flexibles caducados en cocinas de butano y calentadores atmosféricos en galerías cerradas con aluminio después de la instalación. Las tres cosas tienen arreglo sencillo si se detectan antes de la visita.

Butano y propano en bombona

Si en casa usas bombonas y no estás conectado a una red de distribución, esa inspección por carta de la distribuidora no te afecta del mismo modo. Eso no quiere decir que la instalación no necesite cuidado: el tubo flexible tiene fecha de caducidad impresa, el regulador se desgasta y las normas de ventilación son las mismas. Revisa el tubo tú mismo y, ante cualquier duda, que lo mire un instalador habilitado.

El mantenimiento de la caldera es otra cosa

La inspección periódica no sustituye a la revisión de la caldera. El mantenimiento de las instalaciones térmicas lo regula el RITE, y en viviendas se hace según el programa del manual de uso y mantenimiento del fabricante, que en las calderas de gas suele marcar una revisión al año. Esa revisión sí entra en el aparato: limpieza del quemador y del intercambiador, análisis de combustión, comprobación del vaso de expansión, de la presión y de los dispositivos de seguridad.

No confundir

  • Inspección periódica: obligatoria, cada 5 años, la gestiona la distribuidora.
  • Mantenimiento de la caldera: según el manual del fabricante, normalmente anual, lo contratas tú.
  • Una no exime de la otra, aunque se pueden coordinar en la misma visita.

Cómo reconocer a un falso revisor

Cada cierto tiempo aparecen personas que llaman a las puertas diciendo venir «del gas», con uniforme o sin él, y cobran en el acto una revisión inexistente o cambian un tubo que no hacía falta a precio de oro. Estas pautas te protegen:

  • Nadie viene por sorpresa. La inspección real llega precedida de una notificación con meses de margen y, en su caso, de un aviso con fecha. Si no has recibido nada, no abras.
  • Comprueba por tu cuenta. Llama al teléfono de la distribuidora que aparece en tu factura, no al número que te dé la persona que está en la puerta.
  • Pide identificación y el nombre de la empresa, y verifica que es una empresa habilitada.
  • No firmes ni pagues sin factura. Desconfía de quien exige cobrar en efectivo en ese momento o quiere venderte una pieza «obligatoria» allí mismo.
  • Avisa a tus vecinos, sobre todo a las personas mayores de la escalera, que son a quienes más se dirigen.

Si ya has pagado a alguien que no era quien decía ser, guarda cualquier papel que te dejara y denúncialo. También puedes consultar a la Agència Catalana del Consum.

Antes de que venga el inspector

No hace falta preparar nada especial, pero sí dejar accesibles la caldera o el calentador, la llave de paso y el contador, y quitar lo que tape las rejillas de ventilación. Si sabes que tu calentador es atmosférico y la galería se cerró después de instalarlo, coméntalo: es mejor saber antes qué solución tiene.

Si quieres hacer coincidir la revisión de tu caldera con la inspección, o necesitas corregir un defecto que te hayan anotado, en mantenimiento y revisión de calderas tienes cómo lo hacemos. Y si el defecto es el propio aparato y toca cambiarlo, lo vemos en instalación y sustitución.

¿Dudas con tu caldera o tu calentador? Llámanos al 631 015 634 o escríbenos.

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