Mantenimiento · 4 min de lectura

Revisión de la caldera en pisos de alquiler y de temporada: quién la pide y cuándo

Entre inquilinos, propietarios que alquilan y familias que solo suben al piso en verano, la revisión de la caldera es la tarea que más veces se queda en tierra de nadie. Ordenamos quién suele encargarse y cuándo tiene sentido hacerla.

Por Equipo de Calderas Mataró ·

Ilustración de un bloque de pisos frente al mar con una caldera en una galería

La revisión periódica de la caldera la tiene que hacer alguien, viva quien viva en el piso, y lo sensato es que quede escrito en el contrato quién la encarga y quién la paga. La ley de alquileres no habla de calderas en concreto, pero sí fija un reparto general entre reparaciones necesarias y pequeñas reparaciones por el uso que sirve de guía.

Lo que dice la Ley de Arrendamientos Urbanos

El artículo 21 de la Ley 29/1994 establece dos cosas que afectan a la caldera:

  • El arrendador debe hacer las reparaciones necesarias para conservar la vivienda en condiciones de habitabilidad, sin subir la renta por ello, salvo que el deterioro sea imputable al inquilino.
  • Las pequeñas reparaciones que exija el desgaste por el uso ordinario de la vivienda corren a cargo del arrendatario.

Una caldera que se rompe por los años encaja, en principio, en lo primero. Una revisión periódica o una pieza menor de desgaste por uso se discute más, y por eso muchos contratos lo dejan pactado. Si el tuyo no dice nada, lo práctico es hablarlo y dejarlo por escrito, aunque sea en un correo.

Si vives de alquiler

  • Avisa por escrito de cualquier avería o de síntomas raros, como pérdidas de presión, olores o bloqueos. Un mensaje con fecha vale más que una llamada.
  • Pide el último parte de revisión al entrar a vivir. Te dice cuándo se revisó por última vez y en qué estado estaba.
  • No rellenes presión cada semana sin decir nada. Una caldera que pierde agua tiene una fuga en algún punto, y dejarla así puede acabar en una avería mayor. Lo explicamos en por qué la caldera pierde presión.
  • No dejes que nadie toque la caldera sin saber quién lo ha enviado. Si el propietario manda un técnico, que te lo confirme antes.

Si alquilas tu piso

Para el propietario, la revisión es sobre todo una forma de saber cómo está lo que es suyo y de tener papeles si algún día hay un problema.

  • Hazla entre un inquilino y el siguiente. Es el momento en que el piso está vacío, puedes estar presente y empiezas el contrato con la caldera revisada.
  • Guarda los partes. Sirven ante la garantía del fabricante, ante el seguro y ante un desacuerdo sobre si una avería es por uso o por desgaste.
  • No olvides la inspección del gas. Es distinta de la revisión de la caldera y la organiza la distribuidora cada cinco años. Te lo contamos en inspección periódica del gas.
  • Deja a mano del inquilino el manual de la caldera, dónde está la llave del gas y a quién llamar. Muchas urgencias de fin de semana son una presión baja que se resuelve en dos minutos.

Si el piso es de temporada

En Mataró y en los pueblos de costa del Maresme hay pisos que pasan buena parte del año cerrados. Ahí la pregunta no es tanto quién sino cuándo.

Si lo usas sobre todo en verano

La caldera trabaja casi solo para el agua caliente. Tiene sentido revisarla en primavera, antes de las primeras estancias largas, en lugar de en otoño, cuando el piso se va a cerrar. Así, si hay que cambiar algo, lo sabes antes de necesitarla.

Si lo usas en fines de semana todo el año

Aquí sí manda el invierno: pide la revisión a final de verano, como en una vivienda habitual.

Al cerrar el piso

  • Cierra la llave del gas si no va a haber nadie en semanas.
  • Piensa en la caldera antes de desconectar el automático general. Si está en una galería o un balcón, en esta zona el frío rara vez es un problema, pero la bomba parada muchos meses sí puede agarrotarse. Pregunta en la revisión qué conviene en tu modelo.
  • Apunta la presión del manómetro antes de irte. Al volver sabrás si ha bajado.

Un apunte para los pisos muy cerca del paseo marítimo con la caldera a la intemperie: la humedad con sal acelera el deterioro de conexiones y tornillería. Cuanto más tiempo pasa sin que nadie la mire, más sentido tiene no saltarse la revisión.

Cuando la avería llega a mitad de contrato

Es el momento en que más se tensan las cosas, así que conviene tener un orden claro:

  1. El inquilino avisa al propietario o a la inmobiliaria, por escrito y con lo que ha observado: código de error, presión, desde cuándo pasa.
  2. El propietario decide quién va y lo comunica, con el nombre de la empresa y el día.
  3. El técnico deja por escrito la causa. Si la avería es por desgaste de la caldera o por un mal uso, lo dice el diagnóstico, no la discusión.

Tener el último parte de revisión a mano ayuda mucho en ese paso: muestra en qué estado estaba la caldera antes de fallar.

Lo que no debería faltar en la visita

Da igual quién la encargue: la revisión tiene que incluir limpieza, análisis de combustión con analizador y comprobación de seguridades, y terminar con un parte firmado con los valores medidos. Si la pide el propietario y la atiende el inquilino, que el parte llegue a los dos.

En mantenimiento de calderas la revisión parte de 75 € y podemos avisar de la siguiente a quien nos digas, al propietario, al inquilino o a ambos.

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